A mi Familia maravillosa, Noa, Juan, Mara y Amparo. A mis hermanos Josema, Carmen, Raquel e Ignacio, a mis sobris, primos todos, a mi clan completo por todas ramas, consortes, políticos y añadidos. Os quiero.
A mis amigas y amigos, que sabéis quiénes sois. El tesoro más grande que tengo. Os quiero.
A Héctor Pérez, que es un Grande de la música a nuestro alcance. Amigo fuerte y de largo recorrido. Un regalo. A Lara y familia linda.
A Bernardo Quesada, mi hermano tico, genio y estrella que alumbra al mundo. Un privilegio ser familia. A mamá Selina.
A David Santafé, amigo querido y cercano, que ayuda a tantos músicos convirtiendo el agua en vino. A Raquel y descendencia.
A Vicente Marín, musicazo top, productor top, persona maravillosa. Lleno de juventud y espíritu, y esa capacidad de hacer bello todo lo que toca. Y divertido lo que te encuentres. De nuestra sangre, somos tus fans.
A Jordi Cristau, primera fila y cercano, productor aclamado, lleno de talento y cariño. A Candela bonita.
A Nando Polaino, artista consagrado de nuestra música y artesano genial y amoroso en su mágico Establo. A esa familia linda.
A todos los músicos y músicas que participáis en esta aventura, un disco de siempre, escrito, compuesto, arreglado, tocado y cantado entero. Lleno de vuestro talento y pasión por la música.
A Víctor Lago por su gran trabajo gráfico, su música, su cercanía y su cariño.
A Jesús Segura y todo el clan, por su amor, sus iniciativas y esa fantástica “hiperactividad espiritual”.
A la Selección por el Mundial, nada importante, pero que nos pone cariñosos y como motos.
A todas y todos los MECENAS que confiáis y animáis esta música, familia musical y espiritual.
A los que me decís que no habéis llegado a tiempo.
A mi gran comunidad, personas en la inspiración cristiana, familia universal, de todos los colores y sensibilidades a lo largo y ancho del mundo. Una familia que inspira, que profundiza, que da camino para ser más, para creer, para pensar; que da comunidad para crecer y ayudar.
Comunidad que canta a la Fraternidad y la Trascendencia, que nos hacen tan grandes como podemos llegar a ser, tan grandes como somos.
Comunidad con la que canto a esta búsqueda infinita y casi utópica que nos mantiene en nuestra mejor versión y que la transmite al mundo y lo mejora.