La gran escritora y querida amiga Dolores, ha escrito estas lineas inspiradas en «Cuando le pongo tu nombre».

 

A Dios le encanta poner nombres. Probó a hacerlo con Adán y Eva y le salió tan bien que ellos sonrieron,  se sintieron aludidos y grabaron sus nombres en una corteza de árbol del jardín,  estrenando ya su DNI. 

A Dios quizá le hubiera gustado seguir poniendo Él mismo los nombres a todo lo que había creado pero,  en un arranque de generosidad de esos que lleva en el ADN,  les cedió los derechos a los dos primeros nombrados  y ellos se vinieron arriba con el encargo y pusieron nombre a todo bicho viviente.

De todas maneras, Dios no renuncia a su afición y de vez en cuando sigue llamando a gente por el nombre:  “¡Abrahaaam!”,  “¡Moiséeees!” , “¡Jeremíaaaas!”  “¡Maríaaaaa”  y ellos van respondiendo como se les ocurre: “Sí, allá voy” , “OK, pero no me grites” , “De acuerdo”,   “Aquí estoy”…

En este tiempo raro que vivimos, a los de Caritas se les ha ocurrido que  Migueli, que es el tipo que tiene más contactos del mundo mundial,  era el mejor para seguir con la tarea de poner nombres y él ha dicho: “Vale, me pongo con ello”. Ha agarrado la guitarra y se ha lanzado a poner nombres a un montón de gente, buscando a cada cual donde estaba y  como estaba: repartiendo,  conduciendo, cuidando, sirviendo o jugando.  

Y  ahora nosotros, mientras lo  escuchamos,   sonreímos de gusto y sentimos con alivio que, ¡por fin! se nos está iluminando el horizonte.

Dolores Aleixandre